AMÉRICO Y LAS CUMBIAS DESDE PERÚ (01) – SU ETAPA EN GRUPO ALEGRÍA


Toda la movida tropical nortina de los años 90 (conocida en el norte principalmente como Technocumbia y difundida en Santiago a fines de los 90 y primeros años del dos mil como Sound) responde a una suerte de oleada amplificadora de un repertorio latinoamericano canalizado hacia el medio chileno justamente a través de Perú, Bolivia y el norte de Argentina. Por supuesto, hay algunas composiciones originales, pero en general el repertorio de dicha época estuvo compuesto por éxitos de los países vecinos y de México y la vía de transmisión más segura fue por el sur de Perú (radios tacneñas) hacia Arica e Iquique y por el norte de Argentina hacia Calama. En los grupos Amanecer, Genniman’s, Fantasía de Punitaqui, Alegría y Amerika’n Sound uno encuentra ese denominador común: ser los embajadores de todo un repertorio internacional que no estaba llegando al país de manera directa. La figura enorme de Adrián y Los Dados Negros se entiende desde la misma lógica: él mismo sintetizaba repertorios de orígenes muy disímiles y les daba una coherencia estilística invaluable, de tal manera que suenan coherentemente desde “El apagón”, hasta “Lunita dame platita”, “Si yo fuera pajarito”, “Pasito tum tum”, “Tonta”, ¡”Chiquitita” de Abba y “Estrechez de corazón” de Los Prisioneros!. Su ingreso a Chile solo podía ocurrir por el norte, vía Calama y Antofagasta. De igual manera, la technocumbia nortina chilena llevó a cabo la misma función: unificar en un estilo repertorios de estilos variados y, de esa forma, difundirlos hacia el centro y el sur del país.

En ese contexto y en medio de un estilo ya maduro que, aunque poco se conocía en Santiago, indudablemente se imponía desde el Aconcagua hacia el norte, aparece Américo en acción como cantante del Grupo Alegría, en reemplazo de Paskual Ramírez. Era 1997. ¿La vestimenta? Muchas veces pantalones de cuero y chaquetas al suelo, aunque otras con  inusitadas tenidas formales (como en el registro ariqueño de más abajo) o con un estilo casual que se adelantó, sin dudas, a su propio estilo dosmilero (como en el registro de canal 13 que comparto casi al final).

Nunca he visto una entrevista en profundidad en la que se le pregunte a Américo, o a cualquier músico de la época, si al momento de versionar las canciones argentinas, peruanas y mexicanas que interpretaban tenían acceso a las versiones originales. Tampoco he visto jamás un reporte en que se consulte lo mismo a Los Viking’s 5 o a Tommy Rey. ¿Qué versiones conocían ellos de “Boquita de caramelo”, “Tu ñaña”, “Daniela” o Pachuco de “Cariñito”? Un gran misterio. Lo anterior me parece un punto central, porque ciertamente los discursos asociados a esas canciones se han “blanqueado” (por ejemplo, se silencia su procedencia). Américo, de todas maneras, ha señalado que conocía muy bien y desde primera fuente la música peruana, tal como se lo narra a un canal limeño, interesado en su éxito a base de cumbias peruanas en 2010 (ver a partir de 0:42, en que reconoce una infancia escuchando desde Iván Cruz a Chacalón!)

El asunto es que ahí tenemos los primeros registros de un Américo cantando cumbias originales (“Tu tarjetita”), argentinas (“Mujeres y cerveza”), peruanas (“Por ella”, “El teléfono”, “Me embriago por tu amor”, versión de “Junto al mar” de Celeste) y éxitos de otros países y estilos, pero que indudablemente llegaron a Alegría por las versiones cumbieras bolivianas (“Súper ladrón”, cover de “Súper mamón” de Los Hombres G, versionada a su vez por una banda boliviana . ¿La conocían Paskual y Américo?) o peruanas.

Por lo general, este repertorio ya lo había interpretado Paskual en su período en Alegría, por lo que no es atribuible directamente a Américo que Alegría los grabara. Lo que sí corresponde decir es que el hecho que esas canciones se hicieran populares en Santiago y en el centro y sur de Chile es gracias a la etapa en la que Américo está en Alegría. Y ante esto, la segunda pregunta clave que nunca he visto que se formule es ¿correspondió a un plan explícito de difusión no clarificar que muchas de esas cumbias eran covers argentinos y, sobre todo, peruanos?

Como consumidor de sound en aquella época, jamás escuché que muchas de esas canciones fueran covers. Tampoco existían, obviamente, los medios tecnológicos actuales que permiten saber qué está sonando en otras latitudes (lo que le habría jugado, finalmente, la incómoda pasada mediática al Américo del 2010). Podría asegurar, además, que todas mis amistades fanáticas de la movida nortina de la época entendían que muchas de esas canciones (por no decir todas) correspondían a un repertorio propio original. Tampoco he encontrado evidencia en la prensa de que se tuviera conciencia de que ese repertorio no era propio. ¿Se silenció o se desconocía? ¿Hubo un aprovechamiento de que, justamente, no existían los medios para conocer las versiones originales, en un contexto de la industria musical en que no llegarían al Chile central los discos originales de Celeste y Pintura Roja?

La impresión que tengo es que, justamente, esta época se caracteriza por un silenciamiento explícito e intencionado sobre el origen extranjero de todo un repertorio que no era conocido en el Chile central, como estrategia para ingresar de manera más expedita a las radios y, sobre todo, a la televisión santiaguina. El estilo y el matiz popular del sound por sí solo les frenaba el vuelo con que venían conquistando tierras desde el norte para ingresar a los grandes medios capitalinos (Alegría ya llenaba el Monumental, pero solo tiempo después llegaría a la televisión) y de seguro se evaluó que consignar el origen peruano de muchos de sus éxitos no sería bien visto por la discriminadora opinión oficial y transversal santiaguina. Recordemos, eran los años de mayor prejuicio hacia la migración peruana como mano de obra barata. Hablar de Chacalón o Pintura Roja solo podía hacer más difícil el camino a los grandes medios, a la consolidación (que, una vez lograda, de todas maneras se les permitió por tan poco tiempo). Alguna vez me gustaría preguntárselo a Américo.

Américo, en su etapa con el grupo Alegría cantando cumbias peruanas, es solo un eslabón más dentro de la historia de las cumbias peruanas en Chile. Un eslabón en la historia de la technocumbia nacional y de la historia personal propia. En relación a la primera, me parece importante mencionar que la primera canción del primer caset de technocumbia chilena fue un cover de Pintura Roja (Grupo Amanecer, canción “Jamás”, en 1989). Ya habrá tiempo para hablar sobre eso. En relación a la historia de Américo, como solista seguirá inevitablemente ligado al repertorio que bajaba desde Lima vía Tacna. La vuelta de tuerca de todo eso vendrá el 2009 – 2010 y tendrá como último capítulo, hasta el momento, su grabación junto a la banda limeña Orquesta Candela y sus presentaciones tanto en la televisión peruana como chilena. El camino a este Américo orgulloso y explícito de su nexo con Perú aún es largo. Lo comentaremos en una entrega futura.