LA EXPERIENCIA CHIMBOMBAND


El 04 de agosto de 2012, en la fiesta “Sácate uno” organizada por Santa Feria, y en la que amenizó los enlaces Dj Rata del Karibe,el grupo que inició la noche fue la Chimbomband, banda proveniente de la sonora V región (específicamente de Quilpué), zona que tiene toda una movida paralela (y autónoma) al mambo santiaguino. Solo por diferenciación, y de manera transitoria, le llamaré mambo porteño, porque solo he podido ver a algunas bandas acá en Santiago y jamás los he visto allá mismo, excepto alguna vez años atrás a la Sonora de Llegar.

Este mambo porteño comparte muchos aspectos con el mambo santiaguino, por lo que alcanzo a ver, pero en varios sentidos se diferencia. Bueno, de partida, el mambo porteño (y el del interior de la quinta región también) no es el mambo santiaguino, ya sea en términos de espacio, de entorno o vivencias. Y esto puede resultar obvio así escrito, pero lo explicito, dados los alcances nacionales que lamentablemente a veces tiene la etiqueta nueva cumbia chilena que algunos usan para referirse a lo que está ocurriendo en Santiago. Hay que insistir en eso: es otro espacio, otro circuito, otra consumación.

Pero veo otro elemento diferenciador, que en la Chimbomband me pareció muy claro y evidente: hay, a través de ellos, una historia vivida en cumbias. Y no es exactamente lo mismo, sospecho, a lo que ocurre con muchas de las bandas santiaguinas cuando dicen “de chiquito escuchamos cumbia”. No digo que eso sea falso, digo que una cosa es haber escuchado cumbias, otra es haber estado en bailes, kermeses, veladas, rodeos, cumpleaños, fiestas de colegio, fiestas de la junta de vecino, navidades en la sede social… en las que se compartía y se celebraba en torno a las cumbias. O más bien, es distinto decirlo a transmitirlo de alguna forma específica al momento de tocar y de situar la música que una banda hace.

La Chimbomband me transmitió en toda su tocata una vida social de cumbias detrás. Eso no los hace ni mejores ni peores que otras bandas (de hecho, me parecieron muy buenos!), sino que entrega otro sabor de oído y de escena. No todas las bandas santiaguinas me transmiten eso (y claro, las experiencias santiaguinas son santiaguinas! las nuestras, provincianos, son nuestras!). De partida, las bandas de regiones suelen aproximarse de una manera distinta a la tradición cumbiera. La Chimbomband no teme mencionar, como referentes con los que han compartido escenario, a Américo, La Noche y Los Viking’s 5. La Chimbomband no teme hacer un cover de Lupita según la versión de Pachuco y La Cubanacán. La Chimbomband tiene tatuado en su sonido muchas horas de matrimonios, de bailes, de orquestas provincianas tocando toda la noche (cuatro, cinco horas) con descansos de treinta minutos. Sus mix de éxitos de todos los estilos cumbieros son parte de una tradición de décadas de bandas que amenizan, por ejemplo, rodeos y que sacan en versión cumbia los hits del momento (sean reaggetón o los wachiturros) y los ponen de la mano con las cumbias rancheras, el repertorio de sonora y, capacito, las cuecas. El ritmo, la impronta de la Chimbomband, todo me llevó, mientras los escuchaba, a un espacio muy distinto al Galpón Víctor Jara, a uno con luces encendidas y mesas en los costados, con mantel plástico, en las que las familias bailan al son de una botella de pisco y cuatro cocacolas.

Hay puntos de encuentro, por supuesto. Ambos mambos se encuentran en esta nueva figura del solista, desfachatado, carismático y seductor. Ambos mambos se encuentran en este crecido número de músicos en escena, lo que genera una densidad sonora inédita y una representación casi teatral en la performance. Ambos mambos se encuentran en esta visión renovada y desprejuicida de muchas temáticas (no de todas) y de un posicionamiento más o menos claro frente a la jarana, las drogas y la política coyuntural. Eso es parte de estas cumbias, por supuesto, y parte central de ambos mambos, por lo que se ve. Pero vienen de historias, de recorridos distintos. Y eso otro me lo transmitió la Chimbomband con claridad y vitalidad.

Habrá que ver, entonces, cómo este diálogo constante entre bandas santiaguinas y quintarregionanas se nutre, se desarrolla y potencia de alguna manera las experiencias de nuestros mambos. De los de allá y de los de acá. La experiencia provinciana de las cumbias tiene harto que mostrarles a las bandas santiaguinas (sin ningún sentido chauvinista), por ejemplo el aguante a jornadas más extensas de presentación; las de santiago, el valor de las redes. Estas mismas tocatas materializan dichos puntos de encuentro, los vértices que se van formando. Nada malo puede resultar de todo esto.

BONUS

Autodescripción de la Chimbomband sacado desde acá:

Somos una sonora nacida en la ciudad del sol, hace ya 4 años, con fuertes raíces en la cumbia tradicional colombiana, a la que aportamos un ritmo y frescura mas contemporáneo, que a su vez, potenciamos con un sello distintivo, aumentado el sonido de los vientos, el virtuosismo de las cuerdas, el sabor de nuestra percusión y el histrionismo de nuestro vocalista.

Somos una sonora con basta experiencia en el área del espectáculo, que consta de 10 músicos, que entregaran el máximo de su potencial.

Hemos tocado con los mas grandes exponentes de la música tropical chilena, entre ellos “ Americo, La Noche y Los Viking 5 ”, teloneandolos siempre con el mayor éxito.

Contamos con un repertorio de mas de 6 horas de música, en el que destacan versiones autónomas de diversos interpretes, que incluyen una gran variedad de mixes con los temas clásicos de la música tropical, todo para hacer de nuestro espectáculo …una experiencia inolvidable.