LA MOVIDA TROPICAL CHILENA 01: ARICA, LA CUNA


Amanecer Volumen 5

Los del centro de Chile siempre hemos creído que la movida tropical chilena, eso que por acá llamamos sound, nació en 1996 con “Haciendo el amor” de Amerika’n Sound, o a lo más un poco antes, con el exitazo de “Cervecita Blanca” por parte de Fantasía de Punitaqui. Un día llegó del norte, de algún norte, y se instaló con toda su fuerza, renovación estilística y fuerza juvenil para quedarse en el corazón cumbiero de las capas más populares. Pero no. No fue una repentina explosión de un día para otro. Es un poco lo que nos quisieron hacernos creer. Más bien fue una lenta, soterrada, silenciosa y permanente irrupción volcánica cuya lava fue ganándose los valles, norte abajo, radio tras radio, fiesta tras fiesta, casetería tras casetería.

San Youtube nos ha permitido acceder a todo un mundo rico en cumbias, chichas y caporales que se gestó desde Arica desde los ochenta y durante todo los noventa. Toda una historia rica en bandas, personajes y grabaciones que he podido ir conociendo básicamente a través de dos vías: entusiastas seguidores de la movida tropical que han publicados los discos completos (recomiendo mucho el canal de NikoAk47, porque además maneja muchísima información al respecto) y mis propios recorridos por las ferias de Arica e Iquique, donde, agudizando el ojo, uno puede encontrar traspasos de los caset originales a cd, o los casetes mismos.

El mundo que ahí se fue forjando es uno de profundo orgullo por hacer cumbia, especialmente en clave chicha, sin ningún asomo de complejo, ocultamiento ni menos caricaturización. No se advierte nada forzado ni de adrede. Todo está como está porque quieren transmitir un placer y un amor genuino por ese estilo de canto y orquestación, con guitarra chichera y teclados melancólicos. Es un estilo que  puede sonar algo uniforme para oídos que prefieren la exquisitez instrumental en la música latinoamericana, pero que resultan, por lo mismo, desde mi criterio y gusto, insensibles a la línea melódica de fuerte compromiso emocional, de canto contenido y expresivo a la vez, de disonancias naturales, de guitarra siempre comprometida y, en definitiva, de profundo arraigo popular.

¿Qué estaban escuchando estos ariqueños? Principalmente, las radios y las bandas tacneñas que de seguro funcionaban como puente entre lo que venía de Lima y de Cuzco. Y la música que llegaba desde Bolivia, amén del intenso y constante intercambio cultural con el país altiplánico. De seguro los ídolos eran los grupos que sonaban desde el norte: Chacalón, Pintura Roja, Los Shapis, Génesis, Los Wankas y un larguísimo etcétera…

Grupo Claridad Baltazar

El apellido fundacional de toda la movida tropocal ariqueña es Baltazar. La entrada de “Cumbia chilena” en Wikipedia cuenta que eran cuatro hermanos que habían armado bandas tropicales desde fines de los sesenta: Escape Libre y Claridad Baltazar.  El estilo que desarrollaban era esencialmente chichero y sus grabaciones las producían principalmente en Iquique, en el sello Producciones Carrero. Lamentablemente, no hay mucha más información en internet, pero el usuario de youtube Cumbiero del Alma ha compartido dos registros de la agrupación. El sonido parece de aquellos años, pero decirlo sería puro especulación.

Grupo Amanecer de Talo Baltazar (Los súper juveniles de Arica)

El disco completo más antiguo que actualmente (marzo de 2014) podemos encontrar en youtube es de Amanecer de Talo Baltazar: el llamado Volumen 1 de 1989. La entrada mencionada de wikipedia señala que a fines de los 80 los hermanos Baltazar deciden armar su propio sello discográfico, Claridad Producciones, desde el que comienzan a generar sus propios registros y de bandas ariqueñas emergentes. Ese es el inicio, entonces, de una movida tropical local propiamente tal, es decir, de una constelación de bandas hermandadas estéticamente y no solo el proyecto particular de los Baltazar. Claridad Producciones se convierte así, además, en un sello mítico dentro de la historia de las cumbias en Chile, tal como posteriormente lo serán los sellos sound de Santiago.

La primera grabación de Amanecer sería, como decíamos,  de 1989 y parten el largaduración con un cover de Pintura Roja (“Jamás”), lo que da señales inequívocas, desde el primer acorde, de los fundamentos de la propuesta y del repertorio que ya se había establecido en el norte chileno. Para 1996 ya habrían publicado 8 casetes, con algunas producciones propias y muchos covers de agrupaciones peruanas. Destacan los de Chacalón y de Géminis, con una capacidad de versionar de calidad constante, centrada en pequeñas modificaciones instrumentales y profundo respeto por el original.

Por lo que puede saberse en internet, Grupo Amanecer es un prolífero semillero de músicos ariqueños que luego fueron haciendo permanente esta tradición de technocumbia en el norte de Chile. Hacia 1996 el sonido era cada vez más electrónicos, como todo el devenir de la technocumbia imponía, de tal manera que las guitarras van perdiendo protagonismo y se van imponiendo en la primera línea la percusión electrónica y los teclados. Los cantantes van cambiando, pero todos se caracterizan por tener voces agudas, expresivas y más bien “livianas”, sin mucha exquisitez técnica (en la antípoda de un Américo, por ejemplo), pero que congeniaban a la perfección con el ambiente sonoro electronizado de las grabaciones. Son, en definitiva, unas voces profundamente nortinas, que las podemos reconocer hasta en las bandas de Coquimbo y del Aconcagua.

El volumen 5 termina con un instrumental más o menos común en estas bandas ariqueñas, en el que van señalando a los integrantes de la banda o, como en este caso, enviando saludos a distintos pueblos del norte de Chile. Es decir, cada grabación tenía cierto sentido de proyectar la vivencia de una tocata en fiesta patronal o de barrio. El detalle me resulta hermoso, porque me sugiere que, más allá que las canciones vinieran desde el Perú, había una conexión muy importante con el espacio local de Arica, Iquique y Tarapacá.

Un detalle que destaca en la propuesta de Amanecer es el sentido juvenil que tenía el proyecto. En las carátulas de sus casetes se autodenominaban “Los súper juveniles de Arica”, lo que da cuenta de que ese cambio copérnico en la proyección y consumo de la cumbia hacia un público específico (juvenil y popular) que trajo el sound hacia el centro del país ya estaba pensado desde los 80 ariqueños. Es una cumbia con su target, diríamos. Y eso fue una manera de proponer la cumbia que en el centro no se había dado hasta entrado los noventa.